domingo, 20 de julio de 2014

CELEBRA LA VIDA REFLEXIONANDO

En misa, en el culto, en catequesis, en la revista esta o aquella, en la Biblia, en voz de la monjita, del pastor, de mi mamá, de mi abuelita o del cura hemos oído hablar del Reino de Dios. Nos han dicho muchas cosas, entre las cuales se resaltan que es un estado del alma, que es un lugar físico, que es el lugar de residencia de Dios, el premio eterno para quienes se portan bien en la vida terrena, que es el reinado del amor, la justicia y la paz…
En resumen, se nos ha dicho mucho, pero nadie nos ha mostrado nada; es tema de controversia dada las diversas interpretaciones que tiene pero nadie nos dice a ciencia cierta de qué se trata, salvo Jesús quien a través de su vida y su palabra no sólo nos mostró el camino si no que nos dio claras pistas de que es una realidad vigente y en permanente construcción.

Tal vez el gran  problema que tenemos frente a la cuestión del Reino es el de muchas veces, que pretendemos racionalizarlo todo, y volver un concepto cualquier realidad con la que nos encontramos… Y el Reino de Dios es una realidad intangible, imperceptible a los meros ojos de la razón humana.

El Reino es el sueño de Dios para sus hijas e hijos, es una realidad que permanece viva no sólo en el sentir de cada creyente sino en la existencia de todos aquellos que sin excusa trabajan y luchan por la consecución de un mundo más justo y humano, ya sea en pequeña o gran escala, es decir, de todos aquellos que trabajan por la defensa de los derechos humanos y por acabar con la violencia y el hambre en el mundo sino todos aquellos que con sus pequeñas acciones en casa o en la calle son justos, amables, misericordiosos, solidarios, etc.

Tal vez nunca sepamos de qué se trata en realidad, tal vez la mente humana no alcance nunca a percibir de qué se trata en realidad, pero frente a tanta interpretación que hay por ahí, y teniendo en cuenta que en nombre de Dios cualquiera puede estar haciendo cantidad de barbaridades, la liturgia de este domingo, pero de modo particular el Evangelio sale al encuentro de esos que a punta de esfuerzos queremos construir el Reino, y lo hace con una advertencia, un ejemplo y un llamado.

En primer lugar nos advierte que en la construcción de ese reino no nos corresponde señalar, separar o discriminar, hay que estar prontos a denunciar la cizaña que aparezca, aprender a reconocerla, diferenciarla del trigo y dejar que la vida siga su curso, no sea que por querer arrancar los males de raíz resultemos dañando toda la cosecha, como pasa con en el área metropolitana de Bucaramanga, donde los políticos que trabajan en nombre de las juventudes unas veces se muestran llenos de fe y optimistas y otras muchas solo buscan que se endurezcan las penas, y así quedar muy bien con los unos y los otros…
Todos, creyentes y no creyentes debemos tomar parte de la historia que nos ha correspondido, pero estamos aquí o somos de allá.

Seguidamente, Jesús con el ejemplo del grano de mostaza nos da a entender que su Reino es una armazón grande que se construye a partir de las cosas pequeñas, es decir, de pequeñas acciones, de palabras sencillas, de sentimientos nobles y sinceros, de esos que no están presentes en tantas propuestas pomposas que pregonan a los cuatro vientos amor, justicia y libertad.

Por último, Jesús nos hace un llamado a ser levadura, dicho de otra manera, a buscar que esas acciones que concretizan nuestros sentimientos y pensamientos acerca del Reino sean verdadera muestra de la construcción de un mundo más humano y justo, y verdadera levadura que fermente los esfuerzos tímidos de tant@s que aún no se convencen de lo importantes que son en la construcción de este proyecto de Dios y de tod@s. 

EQUIPO ORIENTACIÓN


domingo, 13 de julio de 2014

CELEBRA LA VIDA REFLEXIONANDO

Se va destiñendo el Evangelio, ese que debía ser una buena noticia, novedad para cada momento de la historia. No porque sea un libro mágico sino porque cuenta la historia apasionante de un Dios que nos ama sin medida, que se hizo uno de nosotros, que comprende nuestra condición y que desde ahí camina con nosotros en esta existencia cargada de alegrías y tristezas.

Hemos leído doctrinal y moralmente aquello que es vida y amor, hemos limitado el Evangelio a un recetario de normas y comportamientos para quienes quieran agradar a Dios…

Un ejemplo de esto es la parábola del sembrador que alguna vez el Maestro les contó a quienes caminaban con él. Un ejemplo sencillo de un hombre que salió a sembrar y algunas semillas no florecieron al caer en tierra seca, al calor, en el camino y entre espinos. Se ha interpretado esta sencilla parábola en un marco moralista y doctrinal de asumir verdades, de seguir dogmas porque, según decían, así lo quiso Dios.

Cuando nos acercamos al Maestro un hombre libre, que rompió esquemas, porque amó sin medida, porque dio sentido a la ley en cuanto comprendió que es válida sólo si es para cuidar y promover la vida, porque oraba a Dios como Padre, porque estuvo cerca de aquellos que necesitaban experimentar el amor de Dios podremos decir, sin temores, que la parábola del sembrador no se trata de dogmas o verdades absolutas.

Es una parábola muy sencilla en la que Jesús re-crea el proceso maravilloso de la vida que nace de la pequeñez de una semilla. La vida que es el fruto del amor de Dios, que se nos da sin pedirla, que nos llega en un tiempo y momento histórico no elegidos por nosotros. La vida que es el tesoro más preciado en la creación, la vida de cualquier miembro de la creación que merece ser valorada y respetada sin importar su condición, estado o proceso en el que esté.

Cuenta la parábola que algunas semillas de esta vida no florecieron, algunas ni alcanzaron a vislumbrar la existencia por condiciones de calor, falta de abono o pisoteadas en el camino… Dándonos así Jesús el marco para que la vida se de en plenitud: El Reino de Dios.
El Reino de Dios que no es una doctrina, una religión o una teoría sino el querer de Dios para todos sus hijos e hijas. El Reino es el plan maravilloso del Padre para su creación. Plan que tiene como primera y única norma el amor, amor de cruz que nos enseñó el Maestro. El Reino se traduce en condiciones concretas para que la vida pueda florecer en todo su esplendor: respeto por la vida, justicia, equidad, igualdad de oportunidades, educación, salud  de calidad, vivienda, recreación, deporte, expresiones libres de fe en Aquel que nos ama sin medida…

Dirán algunos que esto es utópico, que se han hecho esfuerzos en la historia y han terminado fracasados violentando la existencia… Pero es nuestro deber como cristianos, como creyentes sumarnos al plan de Dios para su creación. De muchas maneras se ha violentado la vida y se sigue violentando, urge que juntos (sin límites de credos o ideas) nos unamos por construir sociedades más humanas en las que la vida de cualquier ser pueda darse en plenitud sin ser truncada o detenida…


 EQUIPO ORIENTACIÓN

domingo, 6 de julio de 2014

CELEBRA LA VIDA REFLEXIONANDO

Con el tiempo y, como de una manera heredada nos hemos acostumbrado a ver los problemas de la vida  como grandes monstruos imposibles de vencer o superar. Es tan arraigada esta tendencia en nosotros que ante cualquier obstáculo lo primero que pensamos es en tirar la toalla, salir corriendo dejando todo a su suerte como si con esto los inconvenientes fuesen a desaparecer, como si con esta actitud quedásemos “vacunados” contra dificultades futuras…

En verdad que son muy pocos los seres humanos que ante los apuros agrestes de la vida y de la historia adoptan una postura más reflexiva y comprometida con la solución de estos. Es cierto que para muchos la historia no ha sido una aliada incondicional, que a diario se enfrentan a inconvenientes gravísimos, tristes  y dolorosos pero, ¿quién está exento de dificultades o tropiezos al emprender el camino de la vida? ¿Quién no ha tenido inconvenientes al realizar una opción personal o comunitaria? Con seguridad tendremos que decir que TODOS…
Ya desde el mismo momento en que somos engendrados nos enfrentamos a los primeros peligros de la vida, que afrontamos sólo con las herramientas que la naturaleza nos ha otorgado. Todos, absolutamente todos tenemos cada día ante nuestro ser el reto de un nuevo día, de ganarle el combate al desaliento, al aburrimiento, a la desconfianza, a la desesperanza y así luchar por ser felices…
Eso es la vida, una lucha constante por nuestra felicidad y la de aquellos que amamos y nos aman.

La vida está hecha de contrastes, en ella se sufre y se goza, se vive y se muere, se ríe y se llora, se pierde y se gana, se construye y se destruye, se ama y se odia, en fin la vida está hecha de las pequeñas cosas que van moldeando nuestra humanidad, nuestra manera de pensar, de sentir y de creer. La vida no está hecha, no es un artículo prefabricado que se compra o que se vende, la vida se vive, se repiensa y se recrea en cada cosa que hacemos, sobre todo cuando damos rienda suelta al espíritu del amor, de la libertad y de la creatividad que habita en cada uno de nosotros, sobre todo, cuando optamos por hacer de ella el mejor regalo para quienes están a nuestro lado, también cuando buscamos a toda costa la promoción y la felicidad de los nuestros, pero también la de todos aquellos que el mundo ha rechazado, ha excluido y ha olvidado…

La vida es hermosa por naturaleza, pero pronto perderá su belleza si quienes tenemos la tarea de recrearla a diario permitimos que se empañe de desaliento, desazón, tristeza, dolor y desencanto.

“Te doy gracias Padre, Señor del Cielo y de la Tierra porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has dado a conocer a los pequeños…”

Padre Dios, ayúdanos, ilumínanos y acompáñanos para que cada día logremos moldear en nosotros la pequeñez que requerimos para asumir la vida con la humildad, la sencillez y la fuerza que se necesita para lograr ser verdaderos testigos de tu amor en cada espacio de esta historia que vamos escribiendo con la tinta indeleble de nuestras opciones y acciones.

EQUIPO ORIENTACIÓN