sábado, 1 de marzo de 2014

CELEBRA LA VIDA REFLEXIONANDO...

“Nada te turbe, nada te espante, Todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza; Quien a Dios tiene Nada le falta: ¡Sólo Dios basta!”

Muchos podrán afirmar, desde la experiencia, que esta reflexión es caduca para la época que estamos viviendo. Tal vez no han dado con personas que sean brisa y fresco en las horas más veraniegas de su historia particular o familiar.
“Es que no hay amigos”, “ya no se puede confiar en nadie”, “amigo el ratón del queso”, entre otras muchas expresiones revelan que el poema de Teresa de Jesús, como el cuento del Reino de Dios son términos tan lejanos como desactualizados.

En contraste, muchos otros seres humanos afirmarán, desde su vivencia personal que Teresa de Jesús tiene toda la razón, porque a lo largo de su historia, han experimentado no sólo la cercanía de los suyos para sobrellevar las vicisitudes sino que ellos mismos han sido soporte en las horas oscuras que sufren aquellos que los rodean.

Es que de eso se trata la invitación que Jesús hace hoy, en que seamos capaces de superar el providencialismo, de modo que no estemos esperando siempre que todo nos llegue, a manos llenas, del cielo para ponernos en la tarea de ser agentes del Reino de Justicia, amor y paz en cualquiera de los espacios en que  nos desenvolvamos.

Muchos tendríamos un gran afán por concientizar a quienes no creen en Dios para que crean en Él, en su providencia, en su amor, bondad y misericordia, y es claro que no hay una mala intensión en quienes soñamos con eso, pero, ¿Cómo le decimos a tantos que desconfían del amor de Dios, que Dios nos ama a todos mientras en todos los espacios de la sociedad nos envidiamos, insultamos, agredimos y matamos mutuamente?

Entonces tendremos que ponernos en el ejercicio de crear nuevas formas, espacios, situaciones y oportunidades que privilegien la práctica del amor y sus derivados para que antes de organizar acciones conjuntas haya unos mínimos de confluencia y de unión. Es decir, que nos preocupemos no sólo por nosotros, sino también por los otros, para comprenderlos en las situaciones, creencias y costumbres que generan sus sentimientos y acciones.

Ustedes y nosotros tenemos una gran tarea y es la de aprovechar al máximo todas las virtudes, cualidades, dones y carismas que hemos recibido con el regalo de la vida y aprender a compartirlas con cada uno de los que nos rodean sólo por la alegría de ver cómo sus vidas pueden ser tan dignas y felices como lo merece también la nuestra.

EQUIPO ORIENTACIÓN

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