domingo, 20 de septiembre de 2015

Celebra la vida.

“La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor” (Freire)
Dice Marcos (9) que Jesús CAMINABA con los doce (“se marcharon”), que buscaba un lugar APTO y TRANQUILO  (no quería que nadie se enterara) y que les estaba ENSEÑANDO (“porque iba instruyendo a sus discípulos”).

Es una imagen profunda, liberadora y cuestionadora. Encontramos a Jesús comprometido con la historia, pretende la liberación y una nueva realización histórica alejada de esa que en aquel tiempo se había construido.

Es que ENSEÑAR es en sí mismo un acto revolucionario, liberador y transformador. Y Jesús, el Maestro, enseñaba a los suyos, es decir que los estaba dignificando, les estaba dando un espacio de crecimiento emocional, espiritual y racional. Jesús estaba convencido que educar es el camino para la construcción de “otro mundo posible”, sabía que fortaleciendo valores, educando en el amor y la fe, desarrollando capacidades de crítica y reflexión el Reino de Dios podría empezar a forjarse.
En la realización histórica actual se lastima la dignidad de la Vida. Hemos construido el sentido de la existencia en torno a un paradigma equívoco: Producir + Consumir + Tener= Felicidad. Este paradigma, capitalista y neoliberal, ha devorado los recursos naturales de todos para enriquecer a unos pocos, hace que vivamos afanados por tener, confundiendo la felicidad con  las cosas, hace que millones de pobres en el mundo pasen hambre y tristeza por no poder tener, hace que las condiciones laborales sean cada día más pésimas -porque lo importante es producir a bajo costo que genera más ganancias-, hace que cientos de personas en el mundo sientan la vaciedad y el sinsentido de la vida…

Construir una nueva realización histórica se constituye hoy en un grito desesperado del planeta que no aguanta más saqueos innecesarios, en un grito de la Vida que clama por ser valorada y re-dignificada. Un camino posible está en la EDUCACIÓN, enseñar a las nuevas generaciones a encontrar la felicidad en las cosas sublimes de la existencia: reír, caminar, compartir con los que se ama, compartir el pan en la mesa, sentir el calor del sol, admirar la hermosura de la luna, hacer deporte, leer un buen libro, disfrutar de un buen café… En fin, enseñar el valor supremo de la vida en cualquier estado y manifestación; enseñar que sólo amando, sirviendo y perdonando se construyen mejores familias, comunidades y sociedades; enseñar que la felicidad se construye con otros y no sobre otros.

Les decía Jesús a los doce que discutían por el poder, por el tener, movidos por su egoísmo: “QUIEN QUIERA SER EL PRIMERO, QUE SEA EL SERVIDOR DE TODOS”… Era la conclusión de su enseñanza de aquel día, les estaba dando un nuevo sentido y horizonte a sus vidas. Horizonte que los llevó a caminar con los pobres, a caminar predicando la Buena Nueva de un Dios que nos ama y nos quiere vivos y felices, a construir nuevas comunidades donde imperaba la fe, la justicia y el amor.

EQUIPO ORIENTACIÓN 

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